Presidenta argentina Fernández se encamina a derrota en elecciones legislativas: sondeos

Por Alejandro Lifschitz y Guido Nejamkis

BUENOS AIRES (Reuters) - La convaleciente presidenta argentina, Cristina Fernández, habría sufrido el domingo una fuerte derrota en unas elecciones legislativas que fortalecerían a la oposición y sepultarían una eventual reforma constitucional que le permita competir por un tercer mandato en el 2015, según sondeos a boca de urna.

Los comicios marcan el inicio de una esperada transición de dos años hasta las elecciones generales, etapa que se prevé estará signada por pujas entre los aspirantes a suceder a Fernández y el deterioro de una economía con señales de agotamiento por la alta inflación y la falta de inversiones.

La combativa mandataria de 60 años debió abandonar el último tramo de la campaña electoral para recuperarse de una cirugía que le realizaron el 8 de octubre por un hematoma cerebral producto de un golpe y que la apartará de la escena política por al menos otras dos semanas.

En las elecciones se renovarán un tercio de los 72 senadores y la mitad de los 257 diputados.

Los candidatos del oficialista Frente para la Victoria, la facción del peronismo en el Gobierno, habrían sido superados en las principales provincias argentinas, según sondeos a boca de urna de canales de televisión.

En la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito del país, el popular alcalde de la ciudad de Tigre, Sergio Massa, habría obtenido una ventaja de al menos 10 puntos porcentuales sobre el candidato de Fernández, según los sondeos.

Las encuestas indicaron también derrotas por amplio margen de los candidatos oficialistas en los otros cuatro distritos más poblados del país: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires.

"Esto confirma la vocación de un sector importante de la sociedad argentina en votar contra el Gobierno", dijo Sergio Berensztein, analista de la consultora Poliarquía.

Una amplia victoria posicionaría a Massa, que lidera un sector del partido peronista crítico de la mandataria, como uno de los posibles postulantes a la presidencia en el 2015.

Un 75 por ciento de los más de 30 millones de argentinos empadronados se presentó a sufragar, dijo el ministro de Interior, Florencio Randazzo.

Analistas esperan que Fernández y sus aliados consigan menos de la mitad del 54 por ciento de los votos que cosechó la mandataria cuando fue reelecta en el 2011, dada su estrepitosa pérdida de popularidad por una inflación que ronda el 25 por ciento anual, un control cambiario que le impide a la clase media ahorrar en dólares y una creciente violencia urbana.

En unas elecciones primarias celebradas a mediados de agosto, el Frente para la Victoria obtuvo alrededor de un 26 por ciento de los votos.

El Gobierno y sus socios podrían de todas maneras mantener un ajustado control del Congreso dado que obtendrían suficientes sufragios para retener los escasos escaños que ponen en juego.

"Nuestra proyección es que las mayorías necesarias en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores van a seguir estando consolidadas por los bloques del Frente para la Victoria", dijo a periodistas el ministro de Defensa, Agustín Rossi.

Pero, les sería imposible conseguir el apoyo de dos tercios de los senadores y diputados necesarios para abrir un debate constitucional al que aspiran varios aliados de Fernández. La carta magna prohíbe a un mandatario gobernar por tres períodos consecutivos.

También está previsto que algunos diputados oficialistas comiencen lentamente a emigrar hacia bloques opositores, dentro del habitual ejercicio local de transfuguismo político cuando un Gobierno no tiene posibilidades de ser reelegido.

La convalecencia de Fernández, que había apoyado activamente a sus candidatos, le restó protagonismo a la campaña electoral.

El hijo de la mandataria, Máximo Kirchner, dijo que su madre estaba de buen ánimo, pero se negó a pronosticar cuándo regresará a la actividad.

"Está de buen humor, está bien", afirmó tras votar en la ciudad patagónica de Río Gallegos y se excusó de responder a las preguntas sobre el regreso de su madre a la vida política: "No soy el médico", dijo.

TRANSICION POLITICA

Massa, el popular alcalde del distrito de Tigre, se ha mostrado a favor de fomentar las políticas amistosas con el mercado que los inversores extranjeros le demandan a Argentina para que vuelva a ser confiable tras una década de políticas intervencionistas.

Otros líderes que buscarán suceder a Fernández son el oficialista gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el socialista Hermes Binner; el ex vicepresidente Julio Cobos, de la opositora Unión Cívica Radical; y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el empresario de centroderecha Mauricio Macri.

La mandataria ha dicho que no quiere perpetuarse en el poder, pero sus aliados se han pronunciado a favor de una candidatura para un tercer gobierno debido a que carecen de un liderazgo claro más allá del de la presidenta.

El índice líder de la bolsa argentina, el Merval, subió cerca de un 50 por ciento desde las primarias, empujado por la expectativa de un nuevo gobierno con políticas económicas liberales en el 2015.

Fernández ha mantenido un férreo control sobre la economía y ha nacionalizado varias empresas estratégicas para el país, como la petrolera YPF.

Sus políticas heterodoxas, sostenidas por un elevado gasto público para mantener a la economía creciendo y un tipo de cambio artificialmente alto a pesar de la inflación, han golpeado la competitividad del país y ahuyentado inversiones.

(Con reporte adicional de Natalia Sambade.; Editado por Silene Ramírez)

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